María Cánovas no es la alcaldesa de Alhama. Parece una obviedad. Y no porque no quiera, como Feijóo, sino que fue desalojada del poder en enero de 2025, después de 19 meses desastrosos de parálisis y retroceso. Con duras críticas, además, de sus propios socios por sus continuas faltas de respeto e incapacidad absoluta para gestionar el municipio.
Pero ella, lejos de cualquier autocrítica por haber dado lugar a convertirse en la regidora más fugaz de nuestra democracia, ha encontrado una forma muy cómoda de hacer creer que sigue en la Alcaldía, y es instalarse en un continuo relato inventado.
Ya no dirige el Ayuntamiento -afortunadamente, pensarán muchos alhameños/as-, sin embargo leyendo sus publicaciones parece que cualquier avance de Alhama lleva su sello. Sus más acérrimos hooligans, los pocos que le deben de quedar a estas alturas, la van a seguir defendiendo a capa y espada pase lo que pase, pero muchos vecinos y vecinas del municipio no salen de su asombro cuando leen ciertas cosas que darían pudor al más pintado.
El servicio de psicología infantil y juvenil, el proyecto europeo para reverdecer espacios, la ampliación del centro de salud, la residencia de mayores o la instalación de un adorno para recibir a la Virgen de la Fuensanta. Asuntos muy diferentes que terminan siendo apropiados por ella. Ideas, gestiones y proyectos que presenta como propios, tratando de cambiar la historia, los antecedentes, las aportaciones de otras personas y el trabajo posterior.
Hemos pasado de una regidora obsesionada con paralizarlo todo y acabar con programas sociales y educativos esenciales, solo porque venían de la etapa anterior, a una concejala de autobombo que se quiere adueñar de cualquier iniciativa desde el sofá de casa y convencer a la gente de ello. Como si hubiéramos nacido ayer.
Los vecinos pueden comprobar su ausencia casi permanente en las actividades y actos que se realizan en Alhama, de los que después habla en sus publicaciones. Para ponerse la medalla siempre encuentra un hueco, pero para estar presente y acompañar a quienes hacen posibles esas iniciativas, nunca tiene tiempo. Como no lo tuvo en la pandemia, donde permaneció escondida más de un año y medio.
Hay ejemplos para todos los gustos. En enero de 2026 reivindicaba como «fruto de su gobierno» la subvención para el servicio municipal de psicología. En marzo presentaba la futura residencia como una gestión del PP que el actual gobierno «había guardado en un cajón», decía. En mayo celebraba la inversión regional en el centro de salud como resultado de su trabajo y el de su compañera. Y con las tradiciones ocurre lo mismo.
Ya no es que se apropie del trabajo de la alcaldesa o los concejales, lo hace también con el de las asociaciones y la ciudadanía alhameña. Hace apenas una semana, ante el arco elaborado por vecinos para la patrona de Murcia, volvía a decir que la iniciativa había sido suya.
Este lunes, 26 de octubre, la alcaldesa Rosa Sánchez ha anunciado que las obras de ampliación del SUAP y del Ambulatorio han sido adjudicadas a una empresa por 4,5 millones de euros, lo que permitirá duplicar el espacio actual e incorporar 17 consultas más y una sala de fisioterapia. ¿Qué ha hecho Cánovas a renglón seguido? Publicar en redes sociales que este avance tiene que ver con sus «gestiones».
Qué le importará a ella que ésta sea una demanda histórica del municipio y que el Ayuntamiento la venga reclamando desde 2014. Que la alcaldesa y la concejala de Salud llevan desde enero trabajando para que este momento haya llegado, con incontables reuniones, llamadas, peticiones… Cánovas lo esconde.
Que en la reunión del pasado 16 de octubre la Consejera les trasladó que el procedimiento estaba en fase de adjudicación una vez formalizado el contrato y completados todos los trámites ambas administraciones, la exregidora lo obvia. Por contra, no ha dado ninguna explicación de por qué presentó el anteproyecto junto al consejero de Salud en marzo de 2024, anunciando el comienzo de la primera fase antes de terminar aquel año y mira por dónde vamos.
Pero el catálogo no termina ahí. También ha presumido de ahorrar no se cuánto dinero, reducir el gasto político y conseguir financiación autonómica. Cifras que son un total engaño, no hay más que ver la parálisis del municipio en su etapa y los casi 5.000 euros al mes que nos costaba su concejal Otón todos los meses.
En Las Salinas reivindicó la inversión que ha permitido nuevos espacios adaptados y ampliación de plazas. En inclusión educativa se atribuyó una segunda aula abierta, apoyos para el colegio Sierra Espuña y una FP especial de Jardinería. También suma a su balance las clases individuales para personas con discapacidad, los encuentros de familias y la sala familiar accesible de la piscina municipal. Todo para llenar un currículum tan gordo como imposible.
Con la carretera de Gebas, la RM-515, tres cuartos de lo mismo. Como si los trámites del Ayuntamiento con la dirección general de Carreteras para su arreglo desde 2015 no hubieran existido. Con el proyecto europeo para reverdecer espacios, también se arrogó sus bondades, después de paralizar La Cubana. En educación, vinculó al trabajo de su anterior gobierno la retirada del amianto del colegio Virgen del Rosario, la climatización del IES Valle de Leiva y un plan de sombra para los centros. La primera fue el verano pasado, la segunda es de hace apenas unos días, y la tercera comenzó la pasada legislatura.
La seguridad tampoco se queda fuera. Cánovas afirmó haber aumentado la Policía Local de 30 a cerca de 40 agentes, y que ahora había unos 15. Estos números son otra de sus trolas recurrentes, que ha quedado desmontada en varias ocasiones.
Su partido amplía el repertorio con las obras de los caminos de San José, Viejo de Cartagena y Chinchilla, por más de un millón de euros, y las 66 luminarias solares de los enlaces de autovías. La primera actuación corresponde a octubre de 2025 y la segunda a marzo de este año.
Incluso los proyectos que anunció y no llegaron a ejecutarse tienen reservado un lugar en su particular atracón de méritos. Ahí está la ampliación y mejora de las piscinas del Guadalentín, realizada por el actual equipo de Gobierno e inaugurada este mismo verano.
También presume de lo que quería hacer y «no dio tiempo» en 19 meses. Aquí está el listado.
Lo cierto es que hasta la llegada de Cánovas a la política no se solía discutir cuando un gobierno iniciaba actuaciones y las continuaba el siguiente. Así funcionan las instituciones. Sin embargo ella se obsesionó durante su mandato con intentar borrar cualquier legado anterior y ahora se empeña en reescribir semanalmente la historia en la que cualquier logro es suyo y el trabajo pendiente es culpa de otros. Bendita hemeroteca, que todo lo saca a la luz.
A ella le basta con poner una parrafada malescrita por ChatGPT desde el sofá de su casa con alguna fotografía de las que le hacían para vender humo, o coger la parte que le interesa de cualquier información o documento oficial para manipularlo.
La Atención Temprana merece un capítulo aparte. Cánovas ha intentado convertirla desde el principio en su escudo protector, pero lo único que hizo el PP fue señalar con el dedo dónde querían hacer el nuevo centro. Dejaron pendiente absolutamente todo, como resolver el traslado del servicio, garantizar que los menores siguieran siendo atendidos y poner en marcha las obras de las nuevas instalaciones.
Ese trabajo tuvo que asumirlo el actual Gobierno de coalición, con Nani Navarro al frente. Ha habido que buscar soluciones, coordinar a los profesionales, acondicionar los espacios y afrontar las dificultades de la ejecución. No nos cabe duda de que, cuando terminen las obras, Cánovas se apuntará también el resultado, pasando por encima de todo. Lo que debería hacer es explicar a las familias de Alhama por qué tuvo este proyecto tantos meses paralizado.
La oposición debería estar para controlar al gobierno, exigir y proponer, pero esta manía de la ‘censurada’ de hacer de cada esfuerzo e idea de quien dirige actualmente el Ayuntamiento una ocasión de autopromoción podrá servirle para llenar muchas publicaciones, pero aporta bien poco o nada al municipio.
María, ya no cuela.


