Felipe García, concejal de Hacienda
Hay cosas que conviene recordar, sobre todo cuando algunos pretenden restar importancia a aquello que ellos mismos dejaron de hacer cuando tuvieron responsabilidades de gobierno.
Durante los 19 meses de gobierno del Partido Popular, entre junio de 2023 y diciembre de 2024, la gestión de las subvenciones municipales sufrió un auténtico apagón. Y no es una crítica gratuita, sino que hay hechos palmarios que lo demuestran.
En 2024, con María Cánovas como regidora y José Pedro Otón al frente de Hacienda, no se evaluaron las subvenciones correspondientes a 2023 y tampoco se elaboró un nuevo Plan Estratégico de Subvenciones. Dejaron pasar el tiempo y abandonaron una parte importante de la planificación y del control que debe existir sobre el dinero público.
Las ayudas pudieron seguir funcionando porque la propia normativa permitió mantener la vigencia del plan que habíamos aprobado anteriormente. No porque el Gobierno del PP hubiera hecho su trabajo.
Una subvención municipal no consiste simplemente en entregar una cantidad de dinero a una asociación o colectivo. Estamos hablando de recursos de todos los alhameños. Hay que saber qué queremos conseguir con ellos, establecer unos criterios, justificar su concesión y comprobar después si han servido para aquello para lo que fueron concedidos.
Por eso, cuando asumimos nuevamente la responsabilidad de gobierno, una de las tareas pendientes era poner orden en esta materia.
El pasado mes de julio aprobamos el Plan Estratégico de Subvenciones 2026-2028, que organiza las ayudas municipales en nueve grandes líneas: deporte y salud; educación y juventud; acción social, mayores e igualdad; cultura, festejos y patrimonio; participación vecinal y asociacionismo; comercio, pymes y hostelería; infraestructuras y calidad urbana; medio ambiente y bienestar animal; y seguridad ciudadana y Protección Civil.
Tan importante como tener un plan es saber qué queremos conseguir con cada ayuda. Por eso hemos incorporado indicadores que permitan evaluar sus resultados y estamos avanzando en procedimientos de concurrencia competitiva para que las subvenciones se concedan con criterios objetivos y transparentes.
Dicho de una manera mucho más sencilla: el dinero público no se puede repartir a dedo.
La semana pasada dimos otro paso. En el Pleno del 24 de septiembre aprobamos la actualización del Plan con las fichas correspondientes al área de Salud y Medio Ambiente y su publicación para que cualquier vecino pueda consultar esta información.
Y aquí llegó una de esas intervenciones que explican bastante bien la diferencia entre una forma de gobernar y otra. José Pedro Otón, edil de Hacienda del PP, intentó quitarle importancia con desprecio y afirmó con descaro que «no hacía falta traer esto al Pleno».
Para nosotros sí la tiene. Quizá ahí esté precisamente el problema, lo que para algunos son papeles, trámites o asuntos menores, para quienes tenemos la responsabilidad de administrar dinero público son garantías de que las cosas se hacen correctamente, de que existe control y cualquier ciudadano puede saber qué hacemos con sus impuestos.
Desde luego no se puede exigir rigor desde la oposición después de haber pasado 19 meses sin evaluar las subvenciones, sin aprobar un nuevo Plan Estratégico y dejando que una herramienta fundamental de planificación siguiera adelante únicamente gracias a la prórroga del plan anterior.
Ahora estamos haciendo lo que correspondía hacer entonces. No tiene demasiado misterio, basta con planificar antes de gastar, establecer criterios claros, fiscalizar el dinero público, evaluar los resultados y rendir cuentas.
La diferencia está en que para hacer todo eso hay que trabajar.
Acceso al Plan Estratégico de Subvenciones 2026-2028 del Ayuntamiento de Alhama de Murcia

